Entender lo que le dice su perro
Actualizado el 26 de mayo de 2026
Según un estudio británico publicado en Veterinary Record, más del 80 % de las mordeduras de perro van precedidas de señales de advertencia que las personas no saben leer. Aprender a interpretar el lenguaje corporal canino no es una simple curiosidad etológica: es una herramienta de seguridad, de bienestar para el animal y de calidad en la relación entre tutor y perro. Esta es una guía completa basada en los trabajos de Turid Rugaas, Patricia McConnell y Sophia Yin, referentes mundiales en comunicación canina.
Por qué el lenguaje del perro es tan sutil
El perro se comunica en un 90 % con el cuerpo y en un 10 % con vocalizaciones. Su repertorio incluye más de 30 señales de calma documentadas, decenas de posturas y microexpresiones faciales sutiles. Esta comunicación es:
- Permanente: su perro habla cada segundo, incluso en reposo.
- Contextual: una misma señal puede significar 2 o 3 cosas distintas según la situación.
- Global: leer por separado una parte del cuerpo (cola, orejas) lleva a error. Hay que hacer una lectura de conjunto.
- Propia de la especie: los perros «hablan perro» entre ellos, y el ser humano tiene que aprender ese idioma.
Las señales de calma (calming signals)
Identificadas y popularizadas por la educadora noruega Turid Rugaas en su libro de referencia On Talking Terms With Dogs (publicado en español como «El lenguaje de los perros: las señales de calma»), estas señales sirven para rebajar una tensión, expresar incomodidad o pedir espacio. Las principales:
- Lamerse la trufa rápidamente (no confundir con las ganas de comer).
- Apartar la mirada o girar la cabeza.
- Bostezar fuera de un contexto de sueño.
- Parpadear rápidamente.
- Moverse despacio / a cámara lenta (inmovilidad parcial).
- Sentarse o tumbarse de repente.
- Olfatear el suelo sin motivo aparente.
- Curvar el cuerpo para acercarse en semicírculo.
- Levantar una pata o frotarse con la pata.
- Rascarse sin que haya picor.
- Sacudirse todo el cuerpo («shake-off») después de una tensión.
Cuando su perro hace una de estas señales mientras usted lo achucha o le habla, le está pidiendo amablemente un poco de espacio. Respetar esa señal refuerza la confianza.
La cola: el gran malentendido
La idea de que «cola que se mueve = perro contento» es uno de los mitos caninos más peligrosos. Una cola en movimiento expresa una excitación neuroemocional, que puede ser positiva O negativa. Cómo interpretarla:
- Cola alta, rígida, temblorosa: alerta, tensión, vigilancia; posible escalada hacia la agresión.
- Cola muy alta en penacho: confianza, a veces postura defensiva o de exhibición.
- Cola baja que se mueve rápido con movimientos cortos: ansiedad, sumisión, estrés.
- Cola baja entre las patas: miedo intenso, sumisión.
- Cola relajada, movimiento amplio y fluido: alegría real.
- Cola inmóvil, algo baja: observación neutra.
- Asimetría: según la investigación científica (Quaranta 2007, Current Biology), los perros mueven más la cola hacia la derecha ante un estímulo positivo y hacia la izquierda ante un estímulo negativo.
Leer los ojos y el hocico
Los ojos:
- «Ojo de ballena» (se ve el blanco del ojo en forma de media luna): miedo, estrés, señal muy anticipada de mordedura.
- Pupilas dilatadas: excitación fuerte (positiva o negativa).
- Mirada fija e insistente: desafío, alerta; no hay que enfrentarla nunca directamente.
- Ojos entrecerrados, suaves: relajación, comodidad.
- Parpadeo lento: señal de calma.
El hocico y la boca:
- Boca abierta y relajada, comisuras sueltas: perro a gusto.
- Boca cerrada y tensa: tensión.
- Labios retraídos enseñando los dientes: advertencia clara; RETROCEDA.
- Hocico arrugado: inicio de una agresión inminente.
- «Sonrisa» con los labios levantados sin gruñido (mueca de sumisión): hay que distinguirla del gruñido; el contexto marca la diferencia.
La escalera de Kendal Shepherd: antes de la mordedura
La escalera de Kendal Shepherd esquematiza la escalada gradual antes de que un perro muerda. Es muy raro que un perro muerda «sin avisar»: casi siempre ha enviado señales que la persona ha ignorado.
- Nivel 1 — Lamerse la trufa, bostezar, apartar la mirada.
- Nivel 2 — Ojo de ballena, orejas pegadas.
- Nivel 3 — Quedarse inmóvil, cuerpo rígido.
- Nivel 4 — Apartarse, bajar la cola.
- Nivel 5 — Gruñido.
- Nivel 6 — Enseña los dientes.
- Nivel 7 — Marcaje (chasquido de mandíbulas sin contacto).
- Nivel 8 — Mordedura.
El principio: no castigue nunca el gruñido. Un perro al que se castiga por gruñir aprende a dejar de avisar → muerde directamente. El gruñido es valioso: es una advertencia honesta.
Las posturas de todo el cuerpo
- Postura neutra, relajada: peso repartido sobre las 4 patas, cuerpo flexible, cola a la altura del lomo.
- Invitación al juego («play bow»): parte delantera agachada, parte trasera levantada, cola en movimiento.
- Sumisión activa: tumbado boca arriba, vientre expuesto, a veces con micción. NO es una petición de caricias en la barriga: es una señal de calma intensa.
- Postura ofensiva: peso hacia delante, cuerpo tenso hacia delante, pelo de la cruz erizado (piloerección), cola levantada, orejas erguidas.
- Postura defensiva: peso hacia atrás, orejas pegadas hacia atrás, cola entre las patas; puede enseñar los dientes.
Los errores humanos que hay que evitar
- Achuchar a un perro que aparta la mirada o se lame la trufa → forzar una interacción que rechaza.
- Acercarse a un perro inclinándose por encima de él → postura dominante y estresante.
- Darle besos en la cabeza → postura amenazante para el perro, sobre todo en el caso de los niños.
- Dejar que un niño coja en brazos a un perro → a la mayoría de los perros no les gusta y lo toleran enviando señales que se ignoran.
- Castigar el gruñido → le enseña a morder sin avisar.
- Mirar fijamente a los ojos a un perro desconocido → desafío territorial.
- Acercarse a un perro que duerme, que come o que tiene un juguete → déjele siempre espacio.
Aprender a observar en el día a día
- Grabe a su perro en distintas situaciones (juego, comida, paseo, encuentro con otro perro). Vea los vídeos a cámara lenta.
- Lleve un diario de conducta: situaciones en las que su perro envía señales de calma → identificar los desencadenantes.
- Enseñe a sus hijos el lenguaje canino (en Francia, la SPA ofrece recursos gratuitos; también están los Doggie Drawings de Lili Chin).
- Consulte a un educador en métodos positivos ante la menor duda de conducta.
Lleve un diario de conducta
Son Espace Santé le permite anotar a diario las conductas observadas y los desencadenantes de estrés, y guardar los vídeos para identificar patrones con su educador o etólogo. Gratis, iOS / Android / web.
Conclusión
Aprender a leer a su perro transforma la relación. El perro que se siente escuchado y cuyas señales se respetan se vuelve más tranquilo, más confiado y más cooperativo. Por el contrario, un perro cuyas advertencias se ignoran suele acabar en consulta de etología, o peor, abandonado después de una mordedura. Dedique tiempo a aprender el lenguaje canino: es el mejor regalo que puede hacerle a su compañero.


